Cambiando el rumbo
Por Rubén Capuchado
Complicado fue llegar al número cuatro de Revista Pólvora, pero finalmente acá estamos. Podríamos hablar de esa vieja queja sobre los recursos que el Estado destina sólo a los medios de comunicación grandes, pero para qué dar la lata con ello. Al final, mejor son las acciones y por lo mismo, ya somos parte de la demanda que inició Punto Final hace algunos meses, precisamente en contra del Estado, en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) para tratar de solucionar esa política discriminadora que viene de la dictadura y que la Concertación no ha hecho más que perpetuar.
Acá estamos, junto a otros medio regionales formando la Red de Medios de los Pueblos. Con ellos nos sumamos a la demanda, con ellos buscamos formas de financiamiento para subsistir en este mercado provocador. Tenemos diferencias, y varias, pero nos une ese anhelo por cambiar el rumbo de este país. Quisiéramos, quizás, que otros medios como The Clinic, El Siglo, El Periodista, Radio Universidad de Chile y una larga lista de etcéteras, se nos sumaran en este esfuerzo, pero tranquilidad, ya vendrá el tiempo en que todos comprendamos la necesidad de un actuar conjunto: tal como lo hacen los medios tradicionales.
Para allá va la pelea. Aquel sentimiento en todo caso, no sólo se expresa en el mercado de la prensa, pues también tiene hoy su expresión en el mercado de las ideas. Si no fuera así, no dedicaríamos tantas páginas a Marco Enríquez-Ominami, que pese a no representar a la mayoría de quienes colaboran en este medio, sí vemos en él una lucha por cambiar el rumbo de este país. Misma lucha que dan otros candidatos como Jorge Arrate, Alejandro Navarro y Pamela Jiles. No quisiéramos olvidar tampoco a… Mejor olvidémoslos.
Se trata en definitiva de copar espacios. Espacios pequeños, carentes de sustento económico a veces, pero que están ahí, a la mano de quienes se atrevan a okuparlos. Ya lo dijimos en anteriores editoriales, no venimos a pedir, venimos a proponer y tomar lo que nos pertenece como ciudadanos. Si el Estado no se preocupa de generar condiciones básicas para que exista diversidad en la prensa, bueno, que se coma nuestra demanda y acepte la vergüenza de perderla. Si Frei y Piñera piensan que tienen el partido ganado, bueno, entonces que ellos también se coman la fuerza de otras cuatro candidaturas que en conjunto, pueden cambiar el rumbo de este país.


El estado no esta ni ahi con nada… con lo que si está es idear como llenarse los bolsillos de plata, estrujar las arcas y en este ultimo año, con el lema “robar, robar que el mundo se va a acabar”… Mas ladrones que gato de campo.